El equipo de la UCP decidió retirarse al detectar que la institución estaba cobrando a los padres por un servicio que debe ser completamente gratuito. "Siempre trabajamos con instituciones que solicitan la inspección médica, y dejamos claro que las atenciones básicas y la entrega de medicamentos, si es necesario, son totalmente gratuitas. No admitimos ningún tipo de cobro, porque eso va en contra de nuestros principios", explicó Firmino, representante del programa.
Por su parte, Graciela Quevedo, encargada de despacho de la escuela, justificó el cobro señalando que cada año se solicita una colaboración voluntaria para cubrir necesidades del colegio, como mejoras en los baños de los niños. "No entiendo por qué ahora la suspensión, ya que solo pedimos una ayuda voluntaria. Sin embargo, me reuniré con los padres y devolveré el dinero", afirmó.