Las investigaciones señalan a sus socios, los hermanos Joao y Joelson Padilla Pedroso, como los principales sospechosos del crimen. Uno de ellos fue visto en un control policial conduciendo la camioneta de la víctima, lo que despertó sospechas. Además, se supo que, el mismo día en que Brussamerello desapareció, uno de los hermanos pidió una pala a un peón, lo que refuerza la hipótesis de su implicación en el asesinato.

Uno de los sospechosos, cuyo nombre no fue revelado, declaró ayer ante el Ministerio Público. Sin embargo, al no encontrarse pruebas suficientes en su contra en ese momento, fue liberado.

El cuerpo de Brussamarello fue identificado por su yerno tras su hallazgo en la fosa común. En el lugar, el forense Lucas Riveros realizó una inspección primaria y confirmó que el cadáver presentaba, a priori, dos heridas perforantes. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la morgue para un análisis más detallado.