El fiscal Celso Morales, quien encabezó la operación junto al equipo de la SENAD, ordenó la destrucción de todas las evidencias en el lugar. Los agentes lograron ubicar un inmueble rural que servía como centro de producción y almacenamiento de marihuana. En total, se hallaron 8 hectáreas de cultivos de la droga, equivalentes a 24 toneladas.

Los campamentos encontrados estaban equipados con herramientas para el procesamiento de la marihuana, lo que sugiere que el sitio funcionaba como una base para la cosecha y el envío de la droga. Según las autoridades, el destino final de la marihuana sería Brasil, a través de la frontera en el norte del país.