El forense informó que el proyectil ingresó por el lado derecho, detrás de la oreja, y salió casi en la misma posición del lado izquierdo. Además, la trayectoria del disparo fue horizontal al piso y paralela, lo que hace poco probable que el arma haya caído y se haya disparado por sí sola.

Otro detalle relevante es el lugar donde se encontró el arma. Estaba sobre ropa acumulada cerca de un ropero, lo que indica que no cayó accidentalmente. Según la familia, el niño ya había manipulado el arma de su padre en otras ocasiones y había sido reprendido por ello.

"Nosotros tenemos la presunción de que él apoyó el arma en la cabeza; no solo la puso cerca, sino que realmente la apoyó", señaló el forense. Explicó que esto se evidenció en la forma de la herida, que tenía un aspecto estrellado con puntas, y en los signos de la explosión del disparo, que quedaron impregnados en la piel, el cuero cabelludo y el hueso.

Las autoridades continúan investigando para esclarecer los hechos y confirmar lo ocurrido, ya que, por ahora, solo se manejan presunciones basadas en los indicios levantados durante la inspección forense.