La ceniza utilizada proviene de la quema de los ramos bendecidos
Según la tradición católica, la ceniza utilizada en el Miércoles de Ceniza proviene de la quema de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior.
Después del Domingo de Ramos muchas parroquias guardan los ramos sobrantes, que son quemados hasta obtener una ceniza fina; esto se tamiza para eliminar residuos gruesos y en algunos casos de mezcla con unas gotas de agua bendita o aceite para que se adhiera mejor al hacer la señal de la cruz en la frente de los fieles.
Antes de la imposición, el sacerdote bendice con una oración especial durante la misa del Miércoles de Ceniza.
El ayuno y la abstinencia de comer carne
El Miércoles de Ceniza tiene una tradición religiosa de muchas generaciones atrás. Primeramente, es obligatorio para los creyentes, entre los 18 y 60 años, el ayuno y la abstinencia de comer carne. En algunos casos, solo se realiza una buena comida en el día.
Otro punto a tener en cuenta es la asistencia a la ceremonia religiosa, donde, al término de la homilía, el sacerdote coloca ceniza en forma de cruz en la frente de los feligreses, mientras repite la frase “recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”; así también se suele escuchar la oración “conviértete y cree en el evangelio”.
Mientras el sacerdote realiza esto, los participantes no deben pronunciar palabra y retirarse a meditar en silencio.
El comienzo de los 40 días de penitencia
Con el Miércoles de Ceniza se da apertura al periodo de Cuaresma, un periodo de 40 días de preparación para la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesús.
La Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos casi 400 años D.C. y a partir del siglo XI, la Iglesia en Roma impone las cenizas al inicio de este tiempo.
El comienzo de los 40 días de penitencia, en el rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la liturgia del miércoles de ceniza.
Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. ultimahora.