La Santa Misa, presidida por el Padre Robert Ayala a las 19:00 horas, fue el momento central de la celebración. Los niños, vestidos con trajes que recordaban a santos de la tradición católica, llenaron la iglesia de ternura y emoción. La inocencia de los niños y la devoción de las familias aportaron un ambiente especial, que tocó el corazón de todos los presentes.
La celebración del Día de Todos los Santos no solo es una oportunidad para recordar a los santos y sus ejemplos de vida, sino también para que los padres acerquen a sus hijos a las tradiciones católicas. Esta hermosa costumbre ayuda a que los niños conozcan y valoren la fe desde una temprana edad, fortaleciendo así los valores espirituales en el hogar.

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